El sonido de la lira

Posted in Cuento on abril 10, 2012 by alanasm

—Discúlpame— fue lo último que escuché de sus labios que siempre ansié y aun pude probarlos, cuando vi a la serpiente entrar por uno de los hoyos cerca de las piedras donde la encontré. Todo por querer que se enamorara de mí, por insistirle, por pedirle que me escogiera y no a él y su lira. ¡Claro! El encanto de su música fue la que la cautivó. Yo un simple pastor que no podía ofrecerle más que el resultado de mi trabajo.

Recuerdo la primera vez que la vi; su cabellera rubia que brillaba aún más con los rayos del sol, como si el mismísimo Apolo hubiera dejado parte de su inmensidad en ella, su semblante sereno, y esa sonrisa discreta que la acompañaba un ladeo de cabeza con un cerrar de ojos.

—Me llamo Aristeo— le dije mientras le ofrecí una manzana; la que llevaba para comer mientras cuidaba al rebaño.

—Euridice— respondió; sonrojada.

Sentí cómo mi corazón era perforado por las flechas doradas de Eros y me era indispensable estar a su lado todos los días, mas el destino nos tenía preparado otro camino. ¡Ah, infeliz dios!, ¡Cómo fuiste capaz de flecharla con las de plomo, que siempre cargas en tu carcaj, para que me evitara! Yo la procuraba, me prendía más a ella con el paso del tiempo. Desde que escuché los primeros acordes musicales a su llegada, supe que todo sería diferente.

Una mañana, al hacer mi pastoreo, vi cómo Euridice escuchaba atenta, recostada en la hierba, la música proveniente de ese instrumento que me es imposible tolerar. Ella buscaba la manera de pasar más tiempo con él que conmigo. No me era concebible que me rechazara de esa manera por un simple músico (para ese entonces desconocía su viaje a lado de Jasón y los argonautas) que no le procuraría estabilidad.

El día de su boda, encontré a Euridice bañándose en el río. Desde la sombra y detrás de los árboles veía su refrescar usando una concha de mar; recolectaba agua y la dejaba caer por la espalda, por sus pequeños pechos de adolescente donde yo podía haber depositado mi ser. No resistí y salí de mi escondite a su encuentro. Se sobresaltó y con sus brazos intentaba cubrir su desnudez, pero uno de sus pezones erectos sobresalía como si estuviera a la espera que lo succionara. Forcejeamos, logró escaparse de mis brazos, tomó su vestido y corrió por el bosque. Imité su recorrido, hasta que la perdí. Gritaba su nombre ¡Euridice! ¡Euridice!, pero no tenía respuesta. De repente un grito me heló la sangre. Caminé con mucho cuidado hasta donde provino el sonido y la vi, tenida en la hierba, con una mordida en el tobillo. La tomé en mis brazos, le besé la frente y expiró.

Escuché pasos y la voz de alguien que la buscaba. Cobardemente la dejé ahí tendida y trepé al árbol más cercano. Observé cómo él se acercaba, ya no caminando, se tumbó a su lado, le llamaba pero ella no respondía. Recuerdo que no lloró, tomó su lira y tocó la melodía más triste que haya escuchado mortal en esta tierra. Lo odié, lo odié desde ese momento.

Las personas dicen que bajó hasta el reino de Hades y Proserpina a pedir el alma de su amada. Dicen que Sísifo descansó por un momento de empujar la roca, que Tántalo no sintió hambre al escuchar la lira que deleitaba a los reyes del Inframundo. Dicen que Proserpina cautivada por la belleza, tanto física como melódica, convenció a Hades para liberar el alma de Euridice. Hubo una sola condición: no debía de verla hasta salir completamente. Después de un largo camino, y sentir que su amada iba detrás, le respiraba y tomaba su mano, él no logró vencer a la tentación y al volverse, Euridice desapareció con un “Adios”. Algunos comentan que Proserpina quería retenerlo en el Inframundo y provocó que volteara antes de ver la salida. Él nunca más volvió.

El sonido de su lira me ha servido de guía para no separarme de él, como si fuera su sombra, busqué el momento para hacerlo. El tiempo ha llegado para que yo cobre a Orfeo lo que me quitó. Ahora duerme a un lado, en la suya, solo. Apagaré la vela y con cuchillo en mano saldré de mi tienda.

Anuncios

“La noche es el reino de los sentidos, diálogos con mis fantasmas”. “Elogio del insomnio” de Alberto Ruy Sánchez

Posted in Reseña on abril 4, 2012 by alanasm

Reseña publicada en Revista de la Universidad de México en el número 98, abril del 2012.

Todos, alguna vez, hemos sufrido de insomnio. Las causas pueden ser tan distintas como lo son las personas: haber tomado café en exceso, estar pensando en las preocupaciones y el estrés cotidiano, alguna película de terror o suspenso que haya impactado, etc., lo que conllevaría a: dar vueltas en la cama, pararse de la misma varias veces, mirar hacia el techo y ya no saber qué hacer para poder conciliar el sueño. ¿Se podría disfrutar el insomnio, sacarle provecho y no estigmatizarlo a pesar de ser un trastorno? En Elogio del insomnio (Alfaguara, 2011) de Alberto Ruy Sánchez se tratará esta situación.

El propio autor ha declarado que reciente el prejuicio cuando le preguntan si padece del insomnio, ya que él lo disfruta a pesar de tenerlo desde muy temprana edad. Es clara y directa su respuesta, tanto que se ve reflejada en la escritura del libro. Las cinco partes que conforman el libro nos muestran distintos momentos de la vida de Alberto en donde el insomnio se hace presente, ¿o es que es a partir del insomnio que esas estampas aparecen como si fueran un total de veintiuna noches en vela?

Escrito como ensayo a manera autobiográfica donde los recuerdos imperan, los lectores conocerán distintos momentos sobre Ruy Sánchez y su vida desde los juegos e imaginaciones con sus primos y hermano en casa de su abuela, lugar donde la escalera se vuelve un portal a otros mundos, hasta la vida en Atizapán de Zaragoza, las inundaciones y el “fantasma de Adolfito”, o su gusto por el cine, el teatro, los museos, las lecturas, estudios y pláticas en Paris con Roland Barthes, Michael Foucault, Nino Rota, entre otros. Y no olvidar, por supuesto, la carta que escribe para Magui al estar sobre la tumba de Cortázar y los recuerdos que vivieron al conocer al Gran Cronopio, como le decían.

Poco a poco nos introducimos a la naturaleza, al bosque principalmente, cuyo significado oscila entre la vida y el inconsciente, la oscuridad y el misterio. También, ese espacio indómito tan característico en la literatura, pintura, grabados, por nombrar algunos, donde el ser humano es ínfimo ante esa magnitud. Es el lugar donde el héroe se adentra para probarse a sí mismo, alcanzar la madurez necesaria a través del enfrentamiento de sus miedos, los peligros. O el espacio donde la gente se refugia en busca del alejamiento de la vida mundana, sintiéndose protegidos por su propia esencia. Y es por lo anterior, que Ruy Sánchez habla como sendero de preparación hacia un templo en particular y a través de imágenes tanto de poemas, como de fotografías se observarán ramas y troncos que hacen referencia a la sensualidad y al sexo femenino. Y menciono lo del templo, ya que Alberto escribe sobre ellos (budistas o japoneses) y la referencia a que antes de llegar a ese destino, se cruza la espesura del bosque: Varios troncos que se dividen en dos ramas ya no pueden hacerlo si no dejan en el delta de su separación la fisonomía de un pubis e incluso un sexo: De manera a la vez sutil y abrupta, cada uno parece enarbolar bellísimos labios vaginales. (Pág. 108).

Llegamos, ahora, a Mogador, la Ciudad Amurallada y conocida ya para los lectores de las novelas de Alberto. Sin embargo, no es la ciudad de Fatma, ni la de La Casa de los Sonámbulos, o la del amante desesperado en busca de los jardines, ni la de Jassiba, sino la ciudad de Alberto, así como las cabras trepadas al argano tan característico de la región, pero desconocido para muchos; es el descubrimiento por parte del autor-viajero de esa ciudad que se volverá emblemática para sus novelas y cuentos.

Cinco cartas de amor hacen su aparición a partir de la ficción. No es el autor contando otra escena o memoria, sino creación literaria pura. Es decir, se ve la maestría incomparable en torno al erotismo que él ha desarrollado en sus novelas. De nuevo, las cartas asemejan a ese momento de vela en donde se piensa al ser amado, se evoca y se siente a pesar de estar separados.

¡Cómo no maravillarse uno con el misterio, la duda e, inclusive, la mentira! Al llegar a Bali, se cuenta la costumbre de los nueve granos de arroz en la frente (número primordial en la narrativa del autor), el masaje y el acto amatorio que se cree como una visita de Shiva, pero que resulta ser un aprendiz de masajista. Es sugestivo cómo a manera de ofrenda, la amada comienza a usar esos granos del diario y así las mujeres del pueblo la imitan por el significado o simple moda.

La última escala del viaje es la fiesta de la “vela” en Tehuantepec, Oaxaca. Y aquí “vela” tiene los dos significados: pasar la noche sin dormir o el utensilio para iluminar, ya que es una fiesta en donde el dormir no se presenta. A partir de la visita de unos gobernantes guatemaltecos, la justicia a manos del propio poblado, los linchamientos no faltan; como es un festejo donde se visten a las mujeres de tehuanas y sus atavíos están llenos de oro, hay quienes creen que es fácil el atraco y de manera irónica muchos no se enteran de los robos, salvo por los resquicios del fuego y las horcas en los árboles, creando así una nueva superstición donde las mujeres no usan las flores de esos árboles por ser un mal sino.

Y como Rotterdam tiene su Elogio a la locura donde se aborda este tema y la estulticia, de la misma forma Alberto Ruy Sánchez valiéndose no sólo de un subgénero literario llámese ensayo, autobiografía, cuento, crónica, sino la mezcla de los anteriores, con poemas que escucha, recuerda, fotografías de sus viajes y con una claridad en el lenguaje en Elogio del insomnio nos transfiere su baraka, el conocimiento, sus historias, su infancia y sus momentos de insomnio.

Alberto Ruy Sánchez, Elogio del insomnio, México: Alfaguara, 2011.

Algo a partir de “Ya sabes mi paradero” de Anamari Gomís

Posted in Crítica, Cuento, Reseña on marzo 28, 2012 by alanasm

Querida amiga:

 

Fue una absoluta sorpresa volver a saber de ti y, para gusto mío, a través de tu primera novela. Me encantó. No me vayas a mal interpretar cuando digo que “para gusto mío” haya sido porque lo hice por medio de un objeto y no en persona. Imagino que estarás con muchas preocupaciones en estos días. Bueno, creo, más bien, que así estamos todos. Entre las compras navideñas, así como el miedo a una nueva devaluación de la moneda. Sinceramente yo no sé qué es lo que está pasando porque tengo el mal hábito, lo reconozco, de no leer ni ver noticias. Nunca me ha interesado. El propósito de esta carta no es hablar de malos presagios, sino de cosas buenas y me estoy desviando del tema.

Me atrevo a decir que en vez de estar analizando aquellas obras para mi tesis, pasé los últimos días leyendo tu libro. Agradezco de todo corazón esa muestra de afecto al haberla enviado y con una dedicación tan particular, amorosa y, sobretodo, sincera. Creo que, al final, lo que importa, y aunque suene ya como lugar común desgraciadamente, es ese empujoncito para lograr lo que uno se propone.

No me gustaría que me juzgues por lo siguiente que tengo que confesarte. Al parecer poco a poco he desarrollado una afición hacia la Guerra Civil Española y, por lo tanto, al franquismo. Desde cómo se fraguó, pasando por las distintas manifestaciones literarias que, si me permites la digresión, son significativas para la historia de España, hasta el momento de la muerte de Franco. Tampoco quisiera sonar panfletario, sin embargo me da coraje saber que se perdió a un gran poeta que luchaba por grupos de minorías, si los podemos llamar de esta forma en esa época. Homosexuales, gitanos, negros, por mencionar algunos y que físicamente no me agrada, pero tiene un no sé qué que queda balbuciendo como dirá nuestro querido amigo San Juan de la Cruz. ¿Es que acaso nunca nos podrán aceptar sin que nos etiqueten? Agradezco la ayuda que me has brindado.

O qué me dices de los gritos de guerra poéticos de Miguel Hernández en donde la poesía influía en los jóvenes que luchaban por ver una España libre. ¿Sabes qué es lo que me sorprende? Durante el movimiento armado lo que más se producía era la poesía y, por otro lado, cuando Franco establece su “gobierno” pasa cierto tiempo para que Cela, Laforet, Delibes, entre otros, cuenten su visión a través de las novelas y vaya que no son sencillas ni dinámicas. Pareciera que ya no habría representaciones en la poesía, ya que los autores tardaron en madurar y asimilar el momento. Es muy distinta la forma en cómo los escritores españoles, los americanos, como Hemingway, y los mexicanos abordan el franquismo en su producción. Nuevamente pido una disculpa, no puedo apartar mi formación literaria.

Qué manera tan peculiar de narrar la situación de los exiliados en México. Bueno, me estoy adelantando un poco en la historia. El trayecto de España a Francia y luego hacia México nos dan los distintos panoramas de las culturas y personas que lograron escapar y, no muy agradable de decirlo, abandonando su patria. Espero, de corazón, que no me toque nunca una situación así. Aunque no esté muy a gusto con distintas acciones cuyas verdades no se conocen, no logro imaginar cómo sería el que yo viviera como exiliado o refugiado en un país cuya cultura desconozca y no se vuelva parte de mí.

Corrígeme si me equivoco, pero noto que en Julián existe mucha intertextualidad hacía el homónimo de Stendhal. Jugando con la metátesis de dos fonemas, uno líquido y vibrante, adecuas al que, supongo, se consideraría un apellido español. Además que cuando llegan a Francia, Julián consigue Le rouge et le noir. Sería fantástico encontrar un libro con tu nombre en el personaje principal. No recuerdo haber leído uno con el mío

En un principio tuve conflicto con quién estaba narrando la historia, pero con los coloquialismos españoles, poco a poco me fui familiarizando y hasta puedo decir que lo he solucionao. Pobresico, dirías, mas con las distintas atmósferas, el juego con el diario que se volvió luego la voz de Lorenzo o así como las platicas de tu narrador a Franco, que a mi parecer, es un capítulo donde el sarcasmo y la ironía no son necesarias y, sin embargo, son evidencia y producen una fantástica crítica. Me gustó la idea que Hitler fue derrotado porque ambicionaba todo el mundo y Franco sólo España. Como dices: “Total, España eres tú”. He ahí el porqué de su victoria: un objetivo en particular.

Me intriga el personaje de Lázaro, o ¿es que es toda tu novela y no sólo este personaje? Sé que tu ascendencia es de origen español y por lo tanto, tienes muchos sociolectos de ese país. Me aventuro a decirte que es una novela autobiográfica, empezando porque Lorenzo nace el mismo día que tú.

Ya imagino tu reacción a esta carta. Seguro has de pensar “este wey por qué no me marca en vez de mandarme esto, en pleno siglo xxi y en la misma ciudad”. Bueno, yo contestaría porque casi no te encuentro en casa, ya sea por tu tesis o porque andas de viaje. Me gustaría saber cuándo te dejarás ver, porque siempre que acordamos vernos o porque se te olvidaron las llaves dentro del coche mientras te lo lavaban, o por situaciones en la universidad se tiene que cancelar. Un café o una comida, yo la preparo ya que dicen que cocino rico, ¿cómo ves?

No es necesario que te dé nuevamente mi dirección, porque fue a la que mandaste tu libro, y como podrás notar, sigue siendo la misma. Del teléfono, aún estoy en duda si lo cambio o no, ya no me gustó porqué está roto. Pero tienes el de mi casa. Casi no estoy, pero me llegan los recados.

Me despido y espero gustoso tu llamada para platicar mejor sobre cosas que, inclusive, pueden ser banales. Espero, como tú dices, “que te vaya bomba” y que produzcas más cosas como éstas, que es lo que nos compete.

Investigaciones infernales: “El club Dumas” de Arturo Pérez-Reverte

Posted in Reseña on marzo 27, 2012 by alanasm

N.NC SC.O TEN.BR. LUX

NUNC SCIO TENEBRIS LUX

DE VMBRARVM REGINI NOVEM PORTIS

Aristidem Torchiam, 1666

¿Será posible que exista un libro que el propio Lucifer haya escrito? ¿Cómo es que por medio de 9 litografías alegóricas y un texto de 160 hojas escrito en latín codificado sea la forma para conjurar al demonio? ¿Será posible que por un manuscrito de un capítulo de Los tres mosqueteros se pueda determinar que Alexander Dumas sólo se colgaba de la fama de otro escritor? ¿Qué relación tiene Alexander Dumas con Lucifer? Estas y otras interrogantes se desarrollan en la novela El club Dumas (Alfaguara, 1993) de Arturo Pérez-Reverte.

Lucas Corso es el protagonista de esta historia. Un amigo suyo, cuyo nombre es Flavio La Ponte, lo contrata para analizar un documento que le fue otorgado: el capítulo 42 de Los tres mosqueteros de Alexander Dumas “El vino de Anjou”. En sus investigaciones le es encargado otro trabajo. Deberá localizar y autentificar los tres únicos ejemplares de Las Nueve Puertas un libro escrito en el siglo XVII en Italia y que se dice tiene las claves para invocar al diablo mismo. En sus análisis, Lucas Corso deberá de viajar de Madrid a Sintra en Portugal y, posteriormente, a París en Francia. De esta forma sabrá de lo que es capaz sin importar infringir ciertas reglas para conseguir los textos.

El estilo de la novela es inquietantemente complejo y no me refiero con este término a que sea difícil. Más bien, es un texto con una narración fluida, con investigación minuciosa y apasionante. Escrito a manera de thriller, el lector se adentra a un mundo donde son necesarios los asesinatos como parte primordial de la historia. Con el uso constante de cuadros comparativos, análisis, esquemas y la aparición de las 9 litografías, pero con diferencias sutiles, Arturo Pérez-Reverte obliga a que el lector entre en el juego en el cual Lucas Corso está inmerso. Por otra parte, se observa la intromisión en tres ocasiones de otro tipo de narrador. Al utilizar dos narradores distintos, el autor presenta la visión de un personaje, en este caso Lucas Corso, a través de otro narrador personaje.

El club Dumas es una novela de ficción pura. Al autor no le interesa retomar su pensar o sentir con respecto a la Guerra Civil Española que se ha ido gestando con los años en España. Sin embargo, es una novela de aprendizaje. Con esta novela, el lector podrá conocer aspectos de la vida de Alexander Dumas y la creación de sus ya cuatro famosos personajes: Athos, Porthos, Aramis y d’Artagnan, así como los villanos Milady de Winter, Rochefort y el Cardenal Richelieu.

Siguiendo las mismas características usadas por Dumas tales como la flor de lis marcada en la piel de Milady o la cicatriz en forma de media luna de Rochefort, así como el uso de fechas y locaciones primordiales, Arturo Pérez-Reverte se vale de la comparación y adecuación de los personajes dumaisanos para los personajes dentro de su novela.

Llevada al cine por Roman Polanski con el título La novena puerta (1999), nos encontramos ante un escritor español en plena madurez literaria. El club Dumas es para aquellas personas que disfrutan el misterio, la investigación y, sobre todo, tengan un especial deleite por las fuerzas extraordinarias y siniestras que rondan en nuestra vida diaria.

La onomatopeya de las aves

Posted in Cuento, Reseña on marzo 21, 2012 by alanasm

 

Hace mucho tiempo, en una España no muy lejana, vivíamos una situación de hambruna, miedo y hastío. No identificábamos a quién recurrir. Los espías de Franco, camuflajeados en las calles, observaban con atención mientras leían nuestros labios buscando algún sospechoso. Hubo separación por parte de mi familia debido a los partidos políticos que se crearon: por un lado, nosotros, los rojos o “comunistas” a favor de la libertad y, por el otro, los nacionalistas a favor del dictador que vino a hacer mucho mal a nuestra querida España. Hoy en día seguimos separados. Es de suma tristeza pensar en no poder hablar con mis hermanos al tener distintas posturas. ¡Demonios, eso pasó hace mucho tiempo! ¡Cómo quisiera poder abrazarlos aunque sea por un instante! Pero no. No es posible que estuvieran a favor de ese ser monstruoso que cerró las fronteras españolas evitando el contacto con las culturas externas. Pensar que algún día Madrid y Barcelona fueron las ciudades con mayor producción cultural reconocidas, y se convirtieron en ciudades marcadas por la destrucción, la pérdida y el miedo. ¿Cómo podíamos escapar de estos horrores? ¿Cuál era la mejor solución para poder pensar en cuestiones menos crueles que la que vivíamos? Una de las soluciones que pasaron por mi cabeza fue el tratar de huir de la ciudad, más era inútil. Pensé en el suicidio como último recurso. Necesitaba escapar, me sentía asfixiado, pero encontré algo mucho mejor.

Caminaba por una de las avenidas principales de Madrid pensando cuál sería la mejor forma de suicidarme: solo en mi habitación, con una soga en el cuello; o una bala perforando mi cráneo y cerebro. Pensaba en estas formas, pero no sentía satisfacción alguna en mis posibilidades. Creía que era algo muy romántico, despectivamente hablando, ya que eran las formas más comunes para hacerlo. Mis cavilaciones me llevaron a un pequeño callejón donde encontré el que sería el motivo para no atentar contra mi vida. Un nuevo amigo en quién podía confiar.

Un señor de edad madura salió a mi encuentro. Creyendo que era uno de los espías, di marcha atrás.

—Espere, no huya de mí, amigo. No busco hacerle algún daño —dijo mientras extendía su mano. Mis ojos segregaban miedo. — Soy Rafael Sánchez, quisiera regalarle algo.

Me presenté ante él y correspondí el saludo de mano. Seguía creyendo que era un espía.

—Es una situación difícil la que sufre Madrid —comentó mientras exhalaba el humo del cigarro.  —Tenga, espero le sea de utilidad. No fue muy aceptado y no quiero tenerlo. — Me dio un cartapacio. —Espero volver a encontrarlo, mi amigo. —Volvió a decir, mientras se alejaba por el callejón.

Estando ya en casa observé con mayor atención el objeto que se me fue entregado. Miré el cartapacio con mucha atención, esperaba no fuera una trampa o algo similar. Mis manos temblaban al instante en que lo abría. Unos folios eran su contenido. Leí la primera página: Industrias y andanzas de Alfanhuí de un tal Rafael Sánchez Ferlosio. Inmediatamente me vino a la cabeza el misterioso señor del callejón. Con mirada ansiosa comencé a leer.

Terminado el relato unas lágrimas salían. ¡Qué maestría y singular forma para narrar la historia de un pequeño niño! ¡Qué ternura acababa de leer! La estructura se me figuró a las novelas picarescas que leía cuando más joven. Sin embargo, no seguían la estructura principal: ser escrito en primera persona y por otra parte, se ilustraba los distintos “maestros” que el pícaro tenía o cuando nuestro niño escucha su nombre en el canto de los pájaros. ¡Qué decir del lenguaje! Todas aquellas imágenes y situaciones fantásticas como las pláticas del pequeño con el gallo de la veleta o la singularidad con que describe la sumisión de la sirvienta en casa del taxidermista. Era la representación de un mundo donde los sueños fungían como el elemento principal de la historia. Los colores, olores y sonidos producían la sensación de estar viviendo la historia en el momento que se leía. No tengo que dejar de lado que el personaje principal es un niño con la ingenuidad que los caracteriza. Creo que es una especie de símbolo en donde el pequeño hace referencia a las nuevas generaciones que vendrán y sufrirán, aún, los estragos de la dictadura y que, además, tendrán la oportunidad de construir una nueva España.

Por primera vez, después de muchos años, había podido leer algo que no tuviera relación alguna con la guerra o el dictador. Fue una fortuna que haya conseguido este asombroso objeto. Indirectamente me produjo la sensación de seguir luchando por los ideales que profesaba, sin importar el mal que padeciera. Al final de cuentas, todos aquellos elementos que tienden a perturbar la paz desaparecen en algún momento.

Es realmente sorprendente cuando en el mayor momento de oscuridad aparece un pequeño atisbo de felicidad que te abofetea en la cara para seguir adelante. No tengo palabras para expresar todo aquello que me produjo leer esta historia. Lo escrito anteriormente es poca cosa. Fue mi salida, por un momento, de los problemas que retumbaban en mi cabeza.

Madrid, 1951

 

Parricidio a Pascual Duarte

Posted in Cuento, Reseña on marzo 20, 2012 by alanasm

 

En la población de ..Mérida (Badajoz)…, a …11… de …Mayo….. de ….1937……

Yo, D.  Joaquín Barrera López……….., mayor de edad, soltero, con domicilio en la calle ..Rioja…., nº ….12…., de la población de ..Mérida (Badajoz)…….. en pleno uso de mis facultades mentales y teniendo firme y deliberada voluntad de otorgar este testamento ológrafo, ordeno mi última voluntad en las siguientes disposiciones:

Primera: Instituyo y nombro por herederos universales de todos mis bienes, derechos y acciones a ………Las monjas del servicio doméstico………………, así como albaceas solidarios, que además de las facultades legales, tendrán las de apoderarse de mis bienes, reclamar, percibir y cobrar toda clase de cantidades, créditos, frutos, rentas y cuanto le correspondiera, imponer y retirar de Bancos, establecimientos de crédito, cajas mercantiles o de particulares; vendan más bienes; administren durante la proindivisión todos lo bienes referentes a la testamentaría, ya judicial, ya extrajudicialmente, y deleguen su cargo en la persona o personas de su mayor agrado y revocar las delegaciones a su voluntad, a fin de ultimar con acierto el encargo de confianza que les confiero.

Segunda: Mi biblioteca personal será donada a la Residencia Estudiantil cuando las monjas del servicio doméstico lo crean conveniente.

Tercera: Solicito a las mojas del servicio domestico promover las buenas formas y costumbres, de acuerdo a mi ejemplo, que estamos obligados a respetar.

Cuarta: Ordeno que el paquete de papeles que hay en el cajón de mi mesa de escribir, atado con bramante y rotulado en lápiz rojo diciendo: Pascual Duarte, sea dado a las llamas sin leerlo, y sin demora alguna, por disolvente y contario a las buenas costumbres. No obstante, y si la Providencia dispone que, sin medir malas artes de nadie, el citado paquete se libre durante dieciocho meses de la pena que le deseo, ordeno al que lo encontrare lo libre de la destrucción, lo tome para su propiedad y disponga de él según su voluntad, si no está en desacuerdo con la mía.

De acuerdo a mis siguientes explicaciones:

  1. Las acciones que ahí se narran contienen una brutalidad tal, que hasta el mismo Pascual Duarte, narrador de la historia, no sabe por qué le tocó esa vida.
  2. Promueve el uso de golpes con vara sin importar la edad del castigado.  No es posible que se permita el maltrato a los infantes menores del año de edad.
  3. Promueve el maltrato hacia los animales. Los ataques de ira son los causantes de esta atrocidad. Matar a una perra simplemente porque ésta se le queda mirando y Pascual observando sus bajas pasiones, o a la yegua, por un simple accidente y negligencia por parte de Lola, es inhumano.
  4. Los problemas se resuelven en pleitos que llegan a terminar en asesinatos. Pascual no tolera los tratos por parte de “el Estirao” hacia su hermana Rosario. Por otra parte, el asesinato se realiza, ya que “el Estirao” embaraza y mata a Lola.
  5. El destino de Pascual Duarte está marcado desde su momento de nacimiento. Su vida es acompañada por situaciones de mal agüero: desde la muerte, o tal vez asesinato, de su hermano menor, hasta su ejecución.
  6. Pascual Duarte no es creyente del catolicismo. En estos tiempos es la única religión que debe de existir en el continente. Al momento de la ejecución de Pascual Duarte se lee una burla hacia las alabanzas: “Hágase la voluntad del Señor” y posteriormente ruega por su vida.
  7. La muerte de los infantes es tomada como si no hubiera ocurrido nada. La madre de Pascual Duarte no muestra síntomas ni noción de tristeza o llanto en su cara. ¡Qué madre no llora la muerte de su hijo!
  8. Existe una relación incestuosa velada entre Pascual Duarte y su hermana la Rosario. Pareciera ser que existe una relación amorosa entre los dos. Hay mucha alusión amorosa, aunque no existan relaciones sexuales.
  9. Pascual Duarte incurre en el matricidio. ¡En qué ciudad o país un hijo reniega y levanta su mano hacia su madre! ¡Cómo renegar de la vida que le fue entregada!

Por el presente revoco y anulo los testamentos que tengo otorgados, cuya fecha y Notario no recuerdo, y todos los que pudieran aparecer con fecha anterior al presente, único que quiero que se cumpla y ejecute en todas sus partes, como mi última y deliberada voluntad.

Así lo otorgo, en el lugar y fecha arriba indicados, escrito íntegramente de mi puño y letra en …3… folios que firmo al final de cada una de las hojas, salvando bajo mi firma las enmiendas que valen.

La fascinación por la Luna: “El viento en la luna” de Antonio Muñoz Molina

Posted in Cuento on marzo 16, 2012 by alanasm

 

El cronómetro inicia su cuenta regresiva: diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno…explosión en Cabo Cañaveral. No es una bomba, ni un ataque. Es sólo el Apolo XI que inicia su viaje. Su destino: la Luna. Las personas que observan dicho despegue aplauden como señal de suerte para los astronautas, Niel Armstrong y compañía. Poco a poco se observa cómo se desprende de aquellas partes sin utilidad en el espacio. Las medidas para el tiempo, así como velocidad y distancia se modifican. La Tierra se vuelve menor, mientras que la Luna mayor. La capsula de alunizaje está ahora en órbita y lentamente se posa sobre Maris Tranquilitatis o el Mar de la Tranquilidad. La fecha es 20 de julio e 1969. Niel Armstrong pisa por primera vez el suelo lunar. ¿Es realidad el acontecimiento o sólo es otro invento para distraer a la población de Estados Unidos? Antonio Muñoz Molina en la novela El viento de la Luna expone distintas versiones al respecto.

El personaje principal es un niño, más bien, un adolescente de 13 años que muestra una fascinación hacia la lectura, la duda sobre las reglas y dogmas cristianos, así como el interés por el viaje del Apolo XI y su despertar sexual. La historia es de igual sencillez. Por una parte se narra el viaje de dicha sonda espacial, por otro el interés del adolescente y la situación en la ciudad ficticia de Mágina (localidad inventada con apariciones en dos novelas más, que remite a la ciudad natal del escritor, Úbeda en Jaén) en donde el franquismo fue una invención y los adelantos tecnológicos no llevan a ninguna parte.

Escrita a manera de El guardián entre el centeno de Sallinger, la prosa de Muñoz Molina presenta una fluidez tal que la narración parece sencilla. Sin embargo existe un juego entre los tres narradores posibles: yo, tú y él. La voz que predomina es la del adolescente, pero se leen los pensamientos de la familia en general.

Antonio Muñoz Molina toma de la mano al lector y lo conduce a través de una historia donde la pegunta central con respecto al viaje del Apolo XI pareciera no encontrar respuesta: ¿En verdad los astronautas han llegado a la luna o es sólo una completa farsa? Con suposiciones y cálculos matemáticos, el chico intenta explicar o explicarse este fenómeno.

Es importante recordar que durante el franquismo las fronteras se cerraron y aquella producción o innovación que viniera de fuera era evitada y vista como subversiva. De aquí el pensar del padre, por ejemplo, con la entrada de la tecnología como la televisión o la tubería y las regaderas.

El viento de la Luna es una novela que invita a la reflexión personal sobre el que hacer de una vida. El manejo espacio-temporal, así como el abundante uso de descripciones, produce que el texto mismo sea considerado como cinematográfico. Los diálogos son precisos y contundentes. El despertar sexual muestra una sutileza tal que no cae en la perversidad del protagonista, mas es curiosa la reacción del sacerdote de Mágina.

La novela está escrita para aquellas personas que gustan de las inquietudes que los jóvenes presentan o de la visión extraterrestre y espacial de aquél satélite natural que girar alrededor de la Tierra desde hace varios, pero varios años.

Antonio Muñoz Molina, El viento de la Luna, Barcelona: Seix Barral, 2006, 315 pp.