La fascinación por la Luna: “El viento en la luna” de Antonio Muñoz Molina

 

El cronómetro inicia su cuenta regresiva: diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno…explosión en Cabo Cañaveral. No es una bomba, ni un ataque. Es sólo el Apolo XI que inicia su viaje. Su destino: la Luna. Las personas que observan dicho despegue aplauden como señal de suerte para los astronautas, Niel Armstrong y compañía. Poco a poco se observa cómo se desprende de aquellas partes sin utilidad en el espacio. Las medidas para el tiempo, así como velocidad y distancia se modifican. La Tierra se vuelve menor, mientras que la Luna mayor. La capsula de alunizaje está ahora en órbita y lentamente se posa sobre Maris Tranquilitatis o el Mar de la Tranquilidad. La fecha es 20 de julio e 1969. Niel Armstrong pisa por primera vez el suelo lunar. ¿Es realidad el acontecimiento o sólo es otro invento para distraer a la población de Estados Unidos? Antonio Muñoz Molina en la novela El viento de la Luna expone distintas versiones al respecto.

El personaje principal es un niño, más bien, un adolescente de 13 años que muestra una fascinación hacia la lectura, la duda sobre las reglas y dogmas cristianos, así como el interés por el viaje del Apolo XI y su despertar sexual. La historia es de igual sencillez. Por una parte se narra el viaje de dicha sonda espacial, por otro el interés del adolescente y la situación en la ciudad ficticia de Mágina (localidad inventada con apariciones en dos novelas más, que remite a la ciudad natal del escritor, Úbeda en Jaén) en donde el franquismo fue una invención y los adelantos tecnológicos no llevan a ninguna parte.

Escrita a manera de El guardián entre el centeno de Sallinger, la prosa de Muñoz Molina presenta una fluidez tal que la narración parece sencilla. Sin embargo existe un juego entre los tres narradores posibles: yo, tú y él. La voz que predomina es la del adolescente, pero se leen los pensamientos de la familia en general.

Antonio Muñoz Molina toma de la mano al lector y lo conduce a través de una historia donde la pegunta central con respecto al viaje del Apolo XI pareciera no encontrar respuesta: ¿En verdad los astronautas han llegado a la luna o es sólo una completa farsa? Con suposiciones y cálculos matemáticos, el chico intenta explicar o explicarse este fenómeno.

Es importante recordar que durante el franquismo las fronteras se cerraron y aquella producción o innovación que viniera de fuera era evitada y vista como subversiva. De aquí el pensar del padre, por ejemplo, con la entrada de la tecnología como la televisión o la tubería y las regaderas.

El viento de la Luna es una novela que invita a la reflexión personal sobre el que hacer de una vida. El manejo espacio-temporal, así como el abundante uso de descripciones, produce que el texto mismo sea considerado como cinematográfico. Los diálogos son precisos y contundentes. El despertar sexual muestra una sutileza tal que no cae en la perversidad del protagonista, mas es curiosa la reacción del sacerdote de Mágina.

La novela está escrita para aquellas personas que gustan de las inquietudes que los jóvenes presentan o de la visión extraterrestre y espacial de aquél satélite natural que girar alrededor de la Tierra desde hace varios, pero varios años.

Antonio Muñoz Molina, El viento de la Luna, Barcelona: Seix Barral, 2006, 315 pp.

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